15.8.10

Aquella tarde

Dulce como el azúcar

Profunda como el mar

Mi mundo gira en torno a ti

Y lo eres todo para mí


Tus cabellos dorados

Tus ojos admirados

Tus labios de miel

Mi mayor debilidad


Una lágrima por tu mejilla

Un adiós acompañado por dolor

Todavía me queda tu olor

Pero la herida sigue abierta


Anhelo encontrarte un día

Como aquella tarde de verano

Caminar tomados de la mano

Unir tus labios con los míos


Escribo ahora esta poesía

Con los recuerdos de ese día

Y en mi mente resuena el “Te amo”

Que te dije y te aseguro, no fue en vano.

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